
El sector de la construcción se adentra en un nuevo ciclo económico definido por la búsqueda de estabilidad y una marcada asimetría territorial. Según las conclusiones del informe Euroconstruct 2025-2028, elaborado por el ITeC, el mercado europeo camina hacia una progresiva «normalidad» con un crecimiento anual estimado del 2,1% sectorial frente al 1,2% del PIB. No obstante, esta evolución está fuertemente amenazada por el recrudecimiento de las tensiones geopolíticas y la crisis de suministro de combustibles, que amenaza con inyectar sobre costes de entre 2 y 3 puntos porcentuales en la ejecución de las obras al cierre de 2026.
En este escenario desigual, España se desmarca de las principales potencias del continente gracias a una solida resiliencia laboral. Mientras 3 de las 5 mayores economías europeas se quedan rezagadas en el estancamiento, el mercado español mantiene un comportamiento diferenciado apoyado en sus cifras de empleo. Los datos de la EPA revelan que el sector en España ha logrado incorporar a 220.000 trabajadores activos respecto a 2023, lo que supone un incremento del 16% en su masa laboral y un escudo protector ante los shocks macroeconómicos internacionales.
Por segmentos, la edificación residencial de nueva planta ha retomado con fuerza el papel de motor principal en el viejo continente, concentrando una cuota de mercado consolidada del 33%. El fuerte déficit de oferta estructural y la necesidad de vivienda mitigan con éxito el impacto de los elevados tipos de interés, proyectando espectaculares repuntes inmediatos de actividad hasta el 7,2% que compensan con creces el plano comportamiento del resto de los subsectores.
En el extremo opuesto, la ingeniería civil y la obra pública se encaminan claramente hacia el agotamiento de su capacidad inversora. Tras el notable impulso institucional derivado de la inyección de los fondos Next Generation EU, la previsiones de producción a precios constantes para este segmento sufren una severa desaceleración, cayendo a tasas del 0% e incluso adentrándose en terreno negativo con descensos previstos de hasta el -2% en los próximos ejercicios.
Finalmente, el ámbito de la rehabilitación y las reformas se mantiene como el mayor porcentaje de negocio sectorial con un 45% el mercado total, aunque afronta un escenario frágil debido al fin de las ayudas europeas. Por su parte, la edificación no residencial avanza de forma muy tímida (entre el 0,9% y el 2%), condicionada por las altas exigencias de rentabilidad en las oficinas tradicionales, aunque impulsada de forma incipiente por la nueva demanda de centros de datos e infraestructuras tecnológicas vinculadas a la inteligencia artificial.
