
El sector de la construcción vive un gran momento de empleo, pero afronta un grave desafío estructural. Según el último informe del Observatorio Industrial de la Construcción, el 22% de los trabajadores tiene ya 55 años o más. Esto significa que uno de cada cinco profesionales se jubilará en la próxima década. La edad media del operario alcanza los 45,1 años, casi tres más que hace una década.
Esta situación coincide con una alta actividad y una necesidad urgente de vivienda nueva. El sector cerró el año pasado con 1,53 millones de ocupados, la cifra más alta desde 2010. Sin embargo, este crecimiento es insuficiente para cubrir la demanda actual de mano de obra. Los menores de 30 años apenas representan el 10,8% del total de los profesionales ocupados en España.
Los perfiles tradicionales como albañiles, electricistas, fontaneros y encofradores son cada vez más difíciles de encontrar. El envejecimiento afecta especialmente a puestos claves como los conductores de camiones o supervisores de obra. Ante la falta de relevo nacional, las empresas recurren cada vez más al talento extranjero. Actualmente, el 25,3% de los ocupados en el sector tiene nacionalidad extranjera.
La patronal reclama medidas urgentes para evitar que esta falta de relevo frene las infraestructuras del país. Entre las soluciones propuestas destaca el impulso a la Formación Profesional y la homologación de títulos. También es vital mejorar la imagen de los oficios tradicionales entre los jóvenes para atraer nuevo talento. Sin un relevo generacional rápido, será muy difícil edificar al ritmo que exige el mercado actual.
